
El Papa hace un llamado para una ‘Cultura de Evangelización Renovada’
En su discurso a más de 300 obispos de los Estados Unidos en la Basílica de Washington que se conoce como la “Iglesia de América” el Papa Benedicto XVI alabó la historia de libertad religiosa y la democracia en los Estados Unidos mientras desafió a los lideres de la Iglesia a resistir las influencias del secularismo y el materialismo que amenaza la erosión del espíritu religioso auténtico de la gente.
¿Cómo puede un obispo “mejor responder al llamado para 'hacer de todas las cosas nuevas en Cristo nuestra esperanza? ¿Cómo puede guiar a su gente hacia un 'encuentro con el Dios viviente'? ¿La fuente de esa esperanza que transforma la vida, de la cuál habla el Evangelio?”, preguntó, citando su segunda encíclica, Spe Salvi, La base del tema de su visita a los Estados Unidos, "Cristo es nuestra esperanza.
Haciendo un llamado para un esfuerzo más enérgico de evangelización sacó a relucir temas señalados que podrían estar clasificados en la categoría "catolicismo de cafetería", aunque no usó este termino.
“Y aun no se puede asumir,” dijo “que la manera de pensar de todos los católicos está en harmonía con las enseñanzas de la Iglesia en cuanto a preguntas éticas claves de hoy en día se refiere.”
Preguntó si ¿Es consistente profesar nuestras creencias en la iglesia los domingos para durante la semana tomar parte de prácticas de negocio y procedimientos médicos que van en contra de esas creencias?
En su lista de prácticas que contradicen la fe incluyó también: ignorar a los pobres o marginados; promover comportamiento sexual ilícito; adoptar una posición en contra del “derecho a la vida de cada ser humano desde que se concibe hasta que muere de muerte natural.”
Hizo hincapié en la necesidad que existe para que los cristianos transformen la sociedad mediante sus actos públicos y sus decisiones. “Cualquier tendencia a lidiar con la religión como un asunto privado se debe resistir,” dijo. “Sólo cuando su fe impregne todos los aspectos de sus vidas podrán los Cristianos recibir el poder transformador del Evangelio.”
El Papa Benedicto entregó este largo discurso después de un servicio de oración de la víspera el 16 de abril en el “Crypt Church” de la “Basílica of the National Shrine of the Inmaculate Conception” que está al lado de la Universidad Católica de América.
La basílica es la única iglesia en la nación que es administrada por los obispos de los Estados Unidos, la mayoría de los cuáles estuvo presente. El Santo Padre fue presentado por el Cardenal Francis George de Chicago, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos Norteamericanos quién llamó al papa “un padre y amigo en Cristo.”
En respuesta a los temas señalados que mencioné, el papa dijo, los obispos deben darle a la gente una instrucción básica sobre la fe, deben promover la oración y la piedad, y deben darles ánimo para que en su calidad de laicos sean la “levadura” de la sociedad y lleven consigo su fe a las plazas públicas, y aun más importante que nada, deben guiarlos al encuentro con el Dios viviente. Si esto parece ir “en contra de la cultura”, dijo, “es simplemente una evidencia más de la urgente necesidad para que exista una cultura con una evangelización renovada.”
El matrimonio y la vida en familia
El Santo Padre identifica la renovación de la vida en familia y la intensificación de los lazos del matrimonio como elementos claves para realizar esta evangelización. Debido a que la familia es la unidad básica de la sociedad, las familias fuertes y sanas servirán de gran ayuda para construir mejores sociedades, lo que a la vez avanzará la causa por la paz entre las naciones, dijo. Comentando sobre la alta tasa de divorcio, la infidelidad y la cohabitación fuera del matrimonio, el papa dijo que los niños y la cohesión social son las victimas principales de dichas circunstancias.
Aunque muchas veces las enseñanzas de la iglesia relacionadas con el matrimonio, la sexualidad y otras circunstancias de la vida tienen fama de ser opresivas son sin embargo un “sí” a la vida sin condiciones y sin reservas, un “sí” al amor, y un “sí” a las aspiraciones que yacen en el corazón mismo de nuestra humanidad común, dijo.
En este contexto, acusó el abuso de menores en manos de miembros del clero llamándole “una vergüenza profunda” que ha causado una pena y sufrimiento enormes, y reconoció que en el pasado a los casos de abuso “a veces no se les prestó la atención debida", y urgió a los obispos para que se aseguren de que estos crímenes no se repetirán en el futuro.
Aunque una inmensa mayoría de sacerdotes no tiene culpa alguna, dijo el Santo Padre, “es de vital importancia que se proteja a aquellos que son vulnerables de los que podrían hacerles daño.”
El papa dijo que los obispos son los responsables principales del cuidado pastoral de la familia y los felicito por una nueva iniciativa nacional del matrimonio diseñada a fortalecer el lazo del sacramento y renovar la vida en familia. “Es tu deber” , dijo, “proclamar abiertamente los debates basados en la fe y en la razón a favor de la institución del matrimonio, que se entiende ser un compromiso para toda la vida entre un hombre y una mujer, abierto a la transmisión de la vida.”
Concluyó su discurso invocando la protección de María Inmaculada, patrona de los Estados Unidos. “Puede que ella que llevó en su vientre la esperanza de todas las naciones interceda por la gente de este país, para que sean hechos como nuevo en Jesucristo su Hijo.” |